LA ESTAFA DEL DÉFICIT DE TARIFA. ¿Que es el déficit de tarifa?

Todos hemos notado que en los últimos años nuestras facturas eléctrica se han disparado de forma descontrolada, pero lo que mucha gente no sabe es que ese incremento es solo una parte de la subida de la electricidad, pues la subida ha sido aún mayor, solo que ese incremento adicional no nos lo han cobrado aún. Esa parte es la que se acumula en forma de deuda llamada déficit de tarifa.

Solo durante los primeros 6 meses de 2014 se han acumulado 3.656 millones de € de déficit de tarifa eléctrica, que se añaden a los más de 28.400 millones de € que el conjunto de clientes de las compañías eléctricas les debíamos a finales de 2013.

Así pues el déficit de tarifa es una deuda que todos los ciudadanos de este país hemos contraído con las principales compañías eléctricas de España, con el beneplácito del Gobierno, y que sigue aumentando año tras año, aun habiendo pagado puntualmente todas las facturas eléctricas. Esta deuda representa que cada uno de los 47 millones de ciudadanos españoles adeudamos 680€ a las empresas eléctricas, dinero que deberá ser pagado con futuras subidas de la tarifa eléctrica.

El llamado déficit de tarifa empezó a crearse a partir del año 2000, cuando el gobierno de José María Aznar decretó que el coste de la energía eléctrica no podía subir para los consumidores más de un 2% anual. En vez de tomar medidas que impidieran dicha subida más allá del 2%, simplemente se decretó que cualquier subida superior a ese porcentaje se acumularía bajo el concepto de déficit de tarifa para ser pagado en un futuro, de modo que no se abarató la energía, sino que pospuso su pago a un futuro que ya ha llegado.

Así pues, según el gobierno, el déficit de tarifa se genera porque el coste de generar energía eléctrica y transportarla hasta nuestras casas es superior al precio que pagamos por ella a través de los recibos. Como las compañías eléctricas no pueden vender un producto por debajo de su coste, la diferencia (el déficit de tarifa) ha sido pagada mediante la emisión de una deuda que está a nombre de todos los consumidores de electricidad y que ahora hay que devolver.

Esto explica la creación del déficit de tarifa, pero no las razones por las que ese déficit ha alcanzado la increíble cifra de los 30.000 millones de € a pesar de haber pagado nuestras facturas y a pesar de soportar la tercera tarifa eléctrica más cara de toda Europa ¿porque nuestros vecinos europeos pagan la electricidad más barata y a pesar de ello no tienen ningún déficit de tarifa?

Existen múltiples razones por las que el precio de la energía en España se ha inflado tanto, pero se pueden resumir en dos. Por un lado, no existe competencia real entre las empresas eléctricas sino un oligopolio que manipula los precios de la electricidad hinchándolos desproporcionadamente y, por otro lado, un gobierno que lo permite y además agrava el problema entregando cuantiosas ayudas y subvenciones de miles de millones a esas mismas empresas, unas ayudas injustificadas en muchos casos.

Para demostrar esas afirmaciones procedemos a resumir los criterios mediante los que se determina el precio de la energía eléctrica en España, que son en esencia tres, y como cada uno de ellos ha sido pervertido causando un sobrecoste.
• Ayudas y subvenciones.
• Subastas mayoristas trimestrales, que determinan el coste de la energía generada.
• Subastas diarias, que determinan qué centrales generadores entrarán en servicio al día siguiente.
Cada uno de estos factores se analiza detalladamente en otros artículos de este blog, pero aquí procedemos a analizarlos resumidamente.
A menudo se acusa a las subvenciones entregadas a las energías renovables de ser las causantes del déficit de tarifa, y si bien es cierto que suponen un importante desembolso (unos 7.000 millones anuales), hay que señalar que esas ayudas producen efectos beneficiosos en la economía del país al generar empleo de calidad y reducir las importaciones de petróleo y gas, ahorrando muchísimo dinero al país, por no hablar de que es una política copiada de la implantada en Alemania y que allí no ha encarecido la energía como en España ni ha producido ningún déficit de tarifa.
Por otro lado nunca se menciona que existen otras generosísimas ayudas que suponen tanto o más dinero que el invertido en energías renovables, que se entregan al sector de las energías fósiles, al carbón, a la nuclear, al gas, e incluso directamente a las empresas generadoras o consumidoras de electricidad, muchas veces sin que ello suponga un beneficio para la sociedad.
Ejemplos de esas ayudas son los costes de transición a la competencia (10.000 millones), la moratoria nuclear (4.000 millones) las subvenciones por la quema de carbón (400 millones anuales), o los pagos a grandes empresas industriales en concepto de interrumpibilidad del servicio (700 millones anuales). Incluso recientemente el gobierno ha perdonado 3.600 millones que las compañías habían cobrado de más indevidamente a los usuarios.
Habría que determinar cuáles de esas ayudas suponen una inversión útil para el país y cuales son simplemente regalos injustificados a ciertas empresas que deberían ser reembolsados a los ciudadanos.
Si quieres saber más sobre todas las ayudas entregadas a las empresas del sector, sigue este enlace.

Respecto a al sistema de fijación del precio de la energía eléctrica mediante subastas mayoristas trimestrales, hay que señalar que es un sistema opaco e intrincado en el que el precio de la energía generada se fija basándose en el principio de la oferta y la demanda. No obstante, al tratarse de un mercado controlado por muy pocas empresas, este principio pierde su efectividad al funcionar como un oligopolio. La opacidad sumada a los pocos participantes hace que resulte muy fácil para esos participantes acordar implícita o explícitamente los precios y aumentar artificialmente el precio resultante de las subastas, consiguiendo así enormes beneficios para todas ellas.
Además el gobierno ha rechazado controlar o intervenir en dicho mercado de subastas, escudándose en la teoría que el mercado se auto-regula, pero obviando que en realidad no funciona como un mercado libre sino como un oligopolio. Este sistema ha causado que sistemáticamente el coste resultante de semejante sistema de subastas haya estado inflado, beneficiando a las empresas del sector y perjudicando a los consumidores y a la competitividad del país.
Si quieres saber más sobre el sistema de subastas trimestrales, sigue este enlace.

Por último, respecto al sistema de subastas diarias que determina cuales son las plantas de generación eléctrica que producirán energía al día siguiente, primero hay que explicar que siempre hay una parte de las plantas de generación eléctrica paradas, se encienden o se apagan en función del consumo existente en cada momento El sistema de subastas diarias determina cuales se encienden y cuales se apagan, priorizando tener siempre encendidas las que producen la energía a un menor precio (que para este mercado son las renovables y las nucleares) de manera que las plantas generadoras más caras pueden permanecer paradas durante el mayor tiempo posible para abaratar la energía.
Si bien parece que este planteamiento genera la energía al menor precio posible, lo perverso de este sistema es que aunque algunas plantas produzcan energía más barata y otras energía más cara, toda la energía se compra siempre al precio de la más cara en uso en ese momento, por lo que al consumidor le es indiferente si la mayoría de la electricidad ha sido generada en plantas que producen energía barata, pues la compra toda al precio de la más cara.
Esto, no sólo encarece muchísimo la factura eléctrica, sino que además cuando el precio internacional del gas o del petróleo sube, el precio de la electricidad generada en las plantas nucleares o en las renovables también sube a pesar de que sus costes de generación reales no hayan subido. De esta manera, se multiplican los efectos negativos de esas subidas de forma injustificada aumentando los beneficios de las eléctricas. Es lo que en el sector se conoce como “windfall profits” (es decir, “beneficios caídos del cielo”)
Otro efecto de este sistema es que cuanto mayor es la producción de energía renovable, menor es el precio que se paga por toda la energía consumida ya que no se necesita llegar a encender las plantas generadoras más caras y por lo tanto toda la energía se paga a un precio menor. Quizás este mecanismo explica por qué las compañías eléctricas tradicionales son tan beligerantes con las energías renovables.
Si quieres saber más del sistema de subastas diarias, sigue este enlace.

En resumen, no resulta sorprendente que exista el déficit de tarifa cuando el gobierno entrega subvenciones multimillonarias de forma injustificada a las compañías eléctricas, existe un oligopolio energético que hincha sistemáticamente el precio mayorista de la electricidad, y el sistema de remuneración de la energía regala “beneficios caídos del cielo” a las empresas energéticas, a la vez que desincentiva la instalación de más plantas generadoras de energía barata. Todo ello con el beneplácito del gobierno y de sus ministros que siempre han acabado contratados por esas mismas empresas eléctricas que ahora nos dicen que les debemos 30.000 millones de €.

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